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miércoles, 25 de marzo de 2009

La socialización en el género


La socialización en el género

Aunque los datos biológicos contribuyen a nuestra comprensión del origen de las diferencias de género, también se puede seguir otro camino., que es el estudio de la socialización en el género: el aprendizaje de los roles de género mediante factores sociales como la familia y los medios de comunicación.

Reacciones de los padres y adultos

Se han realizado numerosos estudios para determinar en qué medida las diferencias de género proceden de las influencias sociales. Los estudios sobre la interacción entre la madre y el bebé muestran diferencias de trato respecto a niños y niñas aunque los padres piensen que sus reacciones son las mismas. A los adultos que se les pide que describan la personalidad de un bebé lo hacen de diferente manera dependiendo de si creen que el bebé es un niño o una niña. En un experimento ya clásico se observó a cinco madres jóvenes interactuando con una niña de seis meses llamada Beth. Le solían sonreír continuamente y le daban muñecas para que jugara. Decían que era muy "dulce" y que tenía un "llanto suave". La reacción de un segundo grupo de madres con un niño de la misma edad llamado Adam fue notablemente diferente. Le solían ofrecer un tren u otro "juguete masculino" para que se entretuviera. Beth y Adam eran de hecho el mismo bebé, vestido de diferente manera (Will y otros, 1976).

El aprendizaje del género

Casi con seguridad el aprendizaje del género por parte de los niños es inconsciente. Antes de que el niño o niña pueda etiquetarse a sí mismo como de un género o del otro, recibe una serie de claves preverbales. Por ejemplo, los adultos varones y hembras suelen tratar a los bebés de distinto modo. Los cosméticos que usan las mujeres contienen aromas diferentes de los que los niños aprenderán a asociar con los varones. Las diferencias sistemáticas en el vestir, el corte de pelo, etc., proporcionan a los niños claves visuales en su proceso de aprendizaje y alrededor de los dos años de edad ya tienen un conocimiento parcial de lo que significa el género. Saben si son niños o niñas y, en general, pueden clasificar correctamente a los demás. Sin embargo, hasta los cinco o seis años no saben que el género de una persona no cambia, que todos tienen género y que las diferencias entre el sexo de las niñas y los niños tienen una base anatómica.

Los juguetes, los libros ilustrados y los programas de televisión con los que los niños pequeños entran en contacto tienden a destacar la diferencia entre los atributos femeninos y los masculinos. Las jugueterías y los catálogos de venta de juguetes por correo clasifican normalmente sus productos en función del género. Incluso los juguetes que parecen neutrales en este sentido no lo son en la práctica. Por ejemplo, los gatitos y conejitos de juguete se recomiendan para las niñas, mientras que los leones y los tigres se consideran más apropiados para los niños.

Vanda Lucia Zammuner estudió los juguetes que preferían los niños entre siete y diez años en Italia y Holanda (Zammuner, 1987). Se analizaron las actitudes de los niños hacia distintos tipos de juguetes; se incluían los estereotipos de juguetes masculinos y femeninos, y otros que no parecían ser propios de ningún género en particular. Se pidió a los niños y a sus padres que dijesen cuáles eran los juguetes apropiados para niños y cuáles para niñas. Hubo bastante acuerdo entre los adultos y los niños. Como media, más niños italianos eligieron juguetes propios de uno de los sexos que los holandeses; un resultado que se ajustaba a las expectativas, ya que la cultura italiana suele tener una idea del género más tradicional que la holandesa. Al igual que en otros estudios, las niñas de ambas sociedades elegían con frecuencia juguetes neutrales en cuanto al género o juguetes de niños, pero pocos varones querían jugar con juguetes de niñas.

SEXO, GÉNERO Y BIOLOGÍA

Sexo, género y biología

La palabra "sexo", tal como se usa en el lenguaje cotidiano, es ambigua, pues se refiere tanto a una categoría de personas como a actos que la gente realiza, como en la expresión"practicar el sexo". Para ser más claros debemos distinguir entre el sexo que se refiere a las diferencias biológicas o anatómicas entre la mujer y el hombre, y la actividad sexual. Es preciso hacer otra distinción fundamental. entre SEXO Y GÉNERO. Mientras que sexo hace relación a las diferencias físicas, género alude a las de tipo psicológico, social y cultural entre hombres y mujeres. La distinción entre sexo y género es fundamental, ya que muchas diferencias entre varones y hembras no tienen un origen biológico.

Diferencias de género: la naturaleza frente a la educación
¿Hasta qué punto las diferencias en el comportamiento de mujeres y hombres son producto del sexo más que del género? En otras palabras, ¿en qué medida se deben a diferencias biológicas? Algunos autores sostienen que existen diferencias de comportamiento innatas entre las mujeres y los hombres, que aparecen, de una u otra forma, en todas las culturas y que los hallazgos de la sociobiología apuntan claramente en esta dirección. Por ejemplo, suelen llamar la atención sobre el hecho de que en casi todas las culturas los hombres, y no las mujeres, toman parte en la caza y en la guerra. Sin duda, señalan, ¿ello demuestra que los hombres poseen tendencias de base biológica hacia la agresión de las que carecen las mujeres?
A otros autores no les convence este argumento y afirman que el grado de agresividad de los varones varía considerablemente de una cultura a otra, al igual que el nivel de pasividad y dulzura que se espera de las mujeres (Elshtain, 1987). Añaden, además, que el hecho de que un rasgo sea prácticamente universal, no implica que su origen sea biológico; pueden existir factores culturales generales que lo produzcan. Por ejemplo, en casi todas las culturas la mayoría de las mujeres pasan una parte considerable de su vida al cuidado de los hijos y no les resultaría fácil participar en la caza o en la guerra. Según este punto de vista, las diferencias en el comportamiento de hombres y mujeres se desarrollan principalmente mediante el aprendizaje social de las identidades femenina y, masculina, de la feminidad y de la masculinidad.